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P. Marcos Buvinic Martinic.
LA LUCHA DE MARTIN LUTHER KING CONTRA EL RACISMO

21/03/2019 · 14:03

En este comentario quiero pagar una deuda contraída hace casi un año, cuando en el mundo entero se preparaba la conmemoración de los cincuenta años del asesinato de Martin Luther King, el carismático líder de los afroamericanos en su lucha contra el racismo y por los derechos civiles de quienes eran tratados como ciudadanos de segunda categoría. Por tratar otros temas, hace un año no hice este comentario que hoy dedico con gratitud y admiración al pastor Martin Luther King, premio Nobel de la Paz en 1964 y mártir en la lucha contra el racismo y la discriminación.

Aunque sólo ha pasado medo siglo de su heroica lucha, para muchas personas, Martin Luther King es un desconocido y a las nuevas generaciones les resulta difícil imaginar lo que era vivir en el mundo racista y segregado de entonces. Puede ser importante conocer el testimonio de Martin Luther King, ahora que en Chile se perciben brotes racistas por aquí y por allá.

Corría el año 1955 cuando en Montgomery, una pequeña ciudad del sur de Estados Unidos, una sencilla costurera afroamericana (“negra” se decía entonces) llamada Rosa Parks inició una de las grandes revoluciones culturales y sociales del siglo XX. Lo que hizo Rosa fue no ceder su asiento en el bus a una mujer blanca, como señalaban las normas y ordenanzas de la segregación racial. Las consecuencias no se hicieron esperar, Rosa fue detenida y Martin Luther King no tardó en involucrarse en el caso: ofreció su iglesia como lugar de reunión, y en el primer encuentro los asistentes decidieron organizar un boicot a los buses, el cual tuvo un éxito más allá de las previsiones y se extendió por muchas ciudades del país.

“Ya no puedo parar; la historia ha puesto sobre mis hombros algo a lo que no me puedo negar”, con estas palabras el pastor Martin Luther King se despedía en 1959 de su comunidad en Montgomery para dedicarse a liderar la causa de la lucha por los derechos civiles en Estados Unidos. Así, acoger la realidad que vivía con su pueblo lo había obligado a ser inconformista, y su nombre era ya conocido en todo el país. Su liderazgo y popularidad se habían consolidado.

Martin Luther King fue el símbolo de la desobediencia civil no violenta, y supo encarnar como nadie la protesta afroamericana contra la discriminación racial. En una sociedad en la que el color de la piel había dividido a las personas durante siglos, fue el líder indiscutido de los derechos civiles de los negros. Con su oratoria limpia y serena, y con sus acciones audaces desafió un sistema que legitimaba la segregación racial. Confrontó a la sociedad estadounidense con la vergüenza del racismo en un país que, un siglo después de haber abolido la esclavitud, seguía condenando a la población negra a la humillación, la pobreza y el fracaso.

Siguiendo la huella de la desobediencia civil y las prácticas de la no-violencia con las que Gandhi había puesto fin al dominio inglés en la India, Martin Luther King condujo el movimiento por caminos pacíficos. Él mismo señalaba que desde los inicios del movimiento “lo que inspiraba a los negros de Montgomery no era tanto una teoría de la resistencia pacífica cuanto el Sermón del Monte. Era Jesús de Nazaret quien les impulsaba a protestar con el arma creativa del amor”.

En agosto de 1963, luego de estar en varias ocasiones en la cárcel, lideró una marcha que reunió a más de 200.000 personas -negros y blancos- que caminaron desde distintos rincones del país hasta la capital, Washington, donde delante del monumento a Abraham Lincoln pronunció su famoso discurso “Tengo un sueño” (“I have a dream”). Ese fue el sueño profético que despertó la conciencia del país y que permitió que se fueran dando pasos significativos hacia una mayor igualdad racial y la práctica de los derechos civiles de todos los ciudadanos. En una próxima ocasión comentaré el discurso “Tengo un sueño”, que desde ya usted puede leer o ver el video en internet.

Martin Luther King se había convertido en uno de los líderes morales de una sociedad que comenzaba a cambiar de modo irreversible, y donde se abría camino una nueva cultura. En 1964 recibió el Premio Nobel de la Paz y el 4 de abril de 1968 recibió la corona del martirio, cuando una bala cargada de odio puso fin a su vida y lo acercó aún más a su único Señor y Maestro. En una entrevista, en 1965, Martin Luther King decía de sí mismo: “soy muchas cosas para mucha gente, pero en la quietud de mi corazón soy -fundamentalmente- un discípulo de Jesús, un predicador cristiano”.

Pienso que puede ser importante recordar y conocer el testimonio de Martin Luther King, ahora que en Chile -y también en nuestra región austral- se perciben brotes racistas por aquí y por allá.



21 de marzo de 2019