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El curso pudo concretarse tras la adjudicación de 25 millones de pesos en fondos del Programa de Innovación Social de Corfo.
VECINOS DE PUERTO WILLIAMS APRENDEN TÉCNICAS AGROALIMENTARIAS EN TALLER DE PERMACULTURA

12/03/2019 · 14:32

Una veintena de vecinos de Puerto Williams lograron capacitarse con diversas técnicas y conocimientos en permacultura, gracias a un taller gratuito dictado durante seis días consecutivos por un grupo multidisciplinario de especialistas que se adjudicó un fondo del Programa de Innovación Social de la Corporación de Fomento de la Producción (Corfo) Magallanes.

Los miembros del proyecto, denominado Eco Modelo Agroalimentario (Emaa), impartieron clases teóricas y prácticas, tanto en la Biblioteca Pública Municipal Pierre Chilli como en el Invernadero Municipal. Los participantes lograron aprender técnicas agroalimentarias en dos prototipos: el primero, en producción de alimentos a nivel familiar, y el segundo, en producción semindustrial, donde se les enseñó a realizar cultivos a mayor escala, hacer investigación y a desarrollar distintas técnicas en cultivos de alimentos que puedan prosperar de mejor manera en la capital provincial.

Origen del proyecto: escasez de productos frescos en Puerto Williams
Desde 2017 que Patricia Soto, directora de Emaa, tenía en mente materializar esta idea que actualmente se ve concretada. En aquel año, visitó Puerto Williams por primera vez y debido a una dificultad alimentaria que posee, sólo podía consumir verduras frescas, algo que es escaso en la isla Navarino. “Dada la dificultad para encontrar verduras frescas a un precio razonable, asequible para mí, me hizo pensar en si iba a aceptar o no una oferta de trabajo en Puerto Williams. Y ahí empecé a pensar en esta idea: de qué manera, desde la permacultura, que ya había realizado en otros lugares remotos de Chile, podíamos desarrollar la generación de alimentos frescos”, explica.

Tras asesorarse por la Municipalidad de Cabo de Hornos, Soto se enteró sobre el Programa de Innovación Social de Corfo. “A través de ese fondo pudimos concretar el proyecto, y también aportando a los objetivos de éste, que eran bastante similares con nuestro proyecto, como fortalecer el tejido social, una cuestión fundamental para la producción agrícola, sobre todo en lugares remotos con dificultades climáticas como Puerto Williams”, sostiene la antropóloga social.

De esta manera, Emaa fue uno de los 13 proyectos seleccionados en el concurso público que Corfo Magallanes lanzó el año pasado. En específico, Corfo Magallanes cooperó con 25 millones de pesos para la realización de este taller que es organizado por Soto, especialistas en arquitectura y turismo, además de dos mentores en permacultura y fundadores de la ecoescuela El Manzano. El director del organismo, Marcelo Canobra, destaca que este concurso de proyectos de innovación social “por primera vez no está beneficiando a empresas, sino que a grupos sociales que tienen alguna carencia. Y para darles una solución, la idea es que sea cocreada, es decir, que los mismos afectados diseñen cuál es el modelo por el cual obtener la solución a sus problemas”. Según el director, la idea es repetir este concurso para este año, pero con un mayor presupuesto que los 313 millones de pesos que se dispusieron el 2018.

Hacia un mejoramiento en calidad de vida de los habitantes
Respecto al proyecto en sí, Canobra sostiene que el objetivo es que “los mismos afectados puedan desarrollar sus invernaderos adosados a las casas, y así obtener producciones de verduras y hortalizas en forma permanente durante el año”.
En la ceremonia de inauguración del taller Emaa, llevada a cabo en el invernadero municipal, además de los alumnos y profesores, estuvieron presentes autoridades como el propio Canobra, el gobernador de la Provincia Antártica Chilena, Nelson Cárcamo; el alcalde de la comuna de Cabo de Hornos, Patricio Fernández, y el comandante del Distrito Naval Beagle (Disnabe) y gobernador marítimo de Puerto Williams, capitán César Miranda.

En la ocasión, el gobernador Cárcamo agradeció a todas las entidades patrocinantes que colaboraron para hacer realidad este curso, así como también a los profesores. “Han sido un motor importante para poder entregar las técnicas, conocimientos y orientaciones precisas con el fin de desarrollar un trabajo a futuro que seguramente va a permitir mejorar la calidad de vida de la gente de Puerto Williams”, comentó la máxima autoridad provincial.

Por su parte, el alcalde Fernández manifestó su alegría por concretar este proyecto. “Hoy día la oportunidad que tiene la comunidad de conocer sobre cómo se hace un cultivo, les da la posibilidad crecer y transformarse, de ser productores. Ése es el insumo que hoy día necesitamos para crecer como ciudad”, dijo.

Sueños: Invernaderos personales y colectivos
Soto explica que además de los segmentos teóricos y prácticos, el taller contiene temáticas lúdicas, con diversos juegos relativos a las clases. “Ha sido súper bonito el proceso. La gente ha perdido la vergüenza de expresarse, de manifestarse, de volar, de soñar. Se han sumado con nosotros a otras dinámicas, con muchos juegos, y así poder hacer caer vivencialmente en cuenta sobre ciertas reflexiones”, detalla.

A esto se añade el enfoque en los dos módulos más importantes del curso y que atañen significativamente a la zona: el manejo del agua y el suelo. Respecto al primero, Soto menciona que “a pesar de ser un lugar donde estamos al final del mundo y rodeados de agua, la situación hídrica no es fácil”. Y sobre el segundo, opina que “es otro punto crítico para la producción agrícola en Puerto Williams”.

La vecina de Puerto Williams, Lidia González, encuentra importante la realización de este taller, pues para ella es un hecho la falta de verduras en los locales comerciales, ya sea por la poca conectividad con el resto de Chile o el crecimiento demográfico. “Puedo rescatar el gran compañerismo que tengo con los vecinos. Es muy bueno poder juntarnos, compartir experiencias, sobre todo con las señoras que ya hacen este trabajo, que tienen mucha experiencia, pero a lo mejor hay falta de comunicación entre nosotros, y no habíamos aprendido de ellas”, comenta González, quien desea crear un invernadero personal en el futuro.

Similares sueños tiene Norma Jofré. E incluso, desea que se concrete un invernadero comunitario, donde se pueda participar de un trabajo colectivo. “Hay que saber aprovechar los propios recursos que tenemos acá para poder lograr ese objetivo. Son pocas las instancias que hay en Puerto Williams para hacer este tipo de capacitaciones”, argumenta.

Flor Cañuñan, quien tiene un pequeño invernadero a las afueras de su hogar, durante el curso logró solucionar algunas problemáticas en el método a utilizar residuos orgánicos para su compostera. “No tenía completo conocimiento de cómo hacer el abono. Me sirvió este taller para salir de la duda”, asevera. Y añade: “acá, por ejemplo, la persona puede hacer su pequeña huerta. Es cierto que no tiene un clima muy apto para la hortaliza, pero para la casa sirve, y ayuda. A mí me ayuda un montón mi invernadero. Tengo mis verduras. No se compara una lechuga comprada que hace tiempo ya la han sacado, a tener una lechuga fresca para el consumo”, concluye.