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P. Marcos Buvinic Martinic.
CUANDO LA VIDA SE OFRECE COMO REGALO

10/01/2019 · 14:24

Entre muchas otras cosas, este año se inició también con la muerte de Joaquín Adasme, un niño de nueve años, originario de Puerto Montt, que era prioridad nacional para un trasplante de hígado. Joaquín murió esperando un donante que no llegó.

La donación de órganos para trasplantes es una de las ocasiones preciosas de ofrecer la propia vida como regalo para que otros vivan; sin embargo es una de las tantas situaciones deficitarias de nuestro país. En Chile hay actualmente cerca de 2.700 personas en lista de espera para un trasplante, y eso es algo que a cualquiera de nosotros le podría ocurrir. Esas personas están esperando un donante para seguir viviendo.

La donación de órganos para trasplantes es uno de los actos más hermosos que podemos hacer con nuestra propia muerte para que otros vivan, o que pueden hacer los familiares en medio del dolor de la partida de un ser querido. Pero, a pesar de esto, el porcentaje de donación de órganos es bajísimo en Chile, donde hay sólo 7 donantes por cada millón de habitantes; una cifra muy baja comparada, por ejemplo, con Uruguay, donde hay 18 donantes por cada millón de habitantes; o comparado con España, donde hay 30 donantes por cada millón de habitantes.

¿Será que nos puestos avaros hasta en la muerte?, ¿será que el egoísmo se apodera de nosotros aun ante la posibilidad de que otros vivan con nuestros órganos o los de un familiar que ha fallecido? Creo que nadie quisiera pensar que es así, sino que -a veces- las personas temen donar sus órganos después de la muerte porque simplemente no pensamos que es para que otros vivan. Otras veces son los familiares de quien ha fallecido que se resisten a la donación de órganos porque suelen manifestarse algunos tabúes acerca de la muerte, o aparecen algunos temores o, incluso, dudas de tipo religioso. Por eso es tan importante que las personas manifestemos en vida a nuestros familiares que -si se da el caso- queremos que nuestros órganos sean donados para que otros vivan, o que nos inscribamos como donantes. Es un tema que debe ser conversado en familia, desde niños, disponiéndonos a esa solidaridad que regala vida aún en medio del dolor de la muerte.

Recuerdo el hermoso gesto de Pamela y sus familiares, que me tocó conocer hace algunos años. Pamela, una chica de trece años, había manifestado su intención de hacer donación de sus órganos si sufriera alguna enfermedad que lo hiciera posible; esa fue la situación que ocurrió y sus padres respetaron el deseo de Pamela de dar vida a otros a través de la muerte de su querida hija. Fue algo maravilloso para la familia de Pamela, también lo fue para el enfermo y la familia que recibió la donación de órganos de esa joven que ofreció sus órganos como un regalo para que otros tengan vida.

Para los cristianos, la donación de órganos es una muy alta expresión de servicio social y de sentido solidario. Más aun, es una preciosa forma de seguir al Señor Jesús que dio la vida por los demás, así lo comprende y enseña la Iglesia que anima a los católicos y a todas las personas de buena voluntad a inscribirse como donantes de órganos.

En la donación de órganos nos acercamos al amor gratuito y eficaz del Señor Jesús, y es una prueba visible de que el cuerpo de los seres humanos puede morir, pero que el amor que los sostiene no muere jamás.




10 de enero de 2019