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Marcos Buvinic Martinic.
LO CREÍBLE Y LO NO CREÍBLE PARA LOS CATÓLICOS CHILENOS

06/12/2018 · 14:02

Cada año, la Encuesta Bicentenario, un proyecto conjunto de la Pontificia Universidad Católica de Chile y de Adimark, nos entrega un panorama bastante completo de las líneas de tendencia y de los cambios que van caracterizando a nuestra sociedad chilena, en distintos ámbitos de la realidad, y uno de ellos se refiere a la situación de la religión en el país.

En medio de la crisis que vive la Iglesia Católica en Chile, es importante mirar los datos que ofrece la encuesta, los cuales parecen ser de dulce y de agraz. Por una parte, el porcentaje de quienes se declaran católicos se mantiene sin variaciones en los últimos años, y entre ellos la confianza en Dios se mantiene alta. Por otra parte, la confianza en la institucionalidad eclesiástica ha caído significativamente: en el 2017, la confianza en la Iglesia era -a nivel general de la muestra- de un 18%, y en el 2018 ha caído a un 9%. Entre los católicos, esta confianza en la institución eclesiástica era de 27% en el 2017, y ha caído al 15% en el 2018. Según la encuesta, esto se debe -principalmente- a la crisis de los abusos sexuales y su encubrimiento por parte de los responsables eclesiásticos.

Es decir, pareciera que no es tanto la fe del Pueblo de Dios la que está en crisis, sino la credibilidad de la Iglesia como institución, con sus organizaciones y sus líderes. En realidad, es terrible para la institucionalidad eclesial, que menos del 10% de la sociedad tenga confianza en ella, y más penoso aun es que el 85% de quienes se declaran católicos no confíen en su organización y sus jerarquías. Es un dato doloroso, puesto que la misión de la Iglesia de anunciar el Evangelio del Señor Jesús se apoya -en el plano humano- en la credibilidad de los testigos.

Ante este panorama, la reacción de la Iglesia como institución ha sido débil y lenta. Es cierto que el Papa Francisco ha cesado a algunos obispos en sus funciones y que se ha ido haciendo la verdad en muchos casos de abusos; también es cierto que se han ido estableciendo protocolos para actuar y se ha procurado ir formando a los agentes pastorales en la prevención de todo tipo de abusos. También es cierto que falta aclarar varios casos y denuncias contra sacerdotes y obispos, sean por abusos o encubrimiento, y falta ir dando pasos en la reparación del daño causado a las víctimas, lo cual implica -también- la reparación económica.

Pero, eso no es suficiente para enfrentar la crisis de credibilidad. Es necesaria la participación de todos, como dijo el Papa en su carta a los católicos: "con ustedes se podrán dar los pasos necesarios para una renovación y conversión eclesial que sea sana y a largo plazo. Con ustedes se podrá generar la transformación necesaria que tanto se necesita. Sin ustedes no se puede hacer nada. Exhorto a todo el Santo Pueblo fiel de Dios que vive en Chile a no tener miedo de involucrarse y caminar impulsado por el Espíritu en la búsqueda de una Iglesia cada día más sinodal, profética y esperanzadora; menos abusiva porque sabe poner a Jesús en el centro, en el hambriento, en el preso, en el migrante, en el abusado". Y, lamentablemente, nada de esto ha pasado, en el sentido de involucrar a ese Pueblo de Dios que tiene una fe viva en la búsqueda de los caminos para avanzar y recuperar la credibilidad de los testigos de la fe.

A pesar de que en agosto, los Obispos de Chile señalaron que “acogiendo el llamado del Papa, nos comprometemos a promover intensamente la participación de laicos y laicas en instancias eclesiales generando ambientes de sinceridad, franqueza y crítica constructiva junto a los consagrados, en una experiencia comunitaria como “pueblo de Dios”; pero luego de su reciente asamblea de noviembre no han convocado a la Iglesia, al Pueblo de Dios, a ninguna instancia que signifique enfrentar juntos la crisis, sólo hacen referencia al proceso ordinario de preparación de las orientaciones pastorales para el año 2020.

Entonces, si los pastores no convocan, no hay que extrañarse -sino alegrarse- que los laicos sean los que convoquen a todos los católicos del país que quieran participar en un proceso de dialogo y reflexión para caminar desde el dolor a la esperanza. Así una primera asamblea sinodal a la que ha convocado la Red de Laicos se realizará el 4, 5 y 6 de enero de 2019, en el Santuario del Padre Alberto Hurtado, en Santiago, como “un proceso de escucha y diálogo participativo para una iglesia de comunidades”, e ir dando pasos en la esperanza a la que nos llama a vivir el tiempo de Adviento que hemos comenzado este Domingo.


6 de diciembre de 2018