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Bernardo Veksler – Diario del Fin del Mundo.
EL 10 DE AGOSTO DE 1894 JOSÉ FAGNANO REALIZA UNA PRIMERA VISITA A LA MISIÓN SALESIANA

12/08/2017 · 17:24

Este día, el prefecto apostólico de la Patagonia austral, José Fagnano, realiza una primera visita a la misión salesiana “Nuestra Señora de la Candelaria”, nueve meses después de haber sido fundada en el norte fueguino.
El arribo se produjo en el vapor “Torino”, un buque comprado por la congregación para conectar y proveer desde Punta Arenas a las misiones que se habían establecido en la isla Dawson y en Río Grande.
Ese tránsito pasó a ser decisivo para brindar el aprovisionamiento de materiales, víveres y ropas. La llegada del “Torino” fue providencial, dado que unos cuatro meses antes habían comenzado a escasear los alimentos; que eran de suma utilidad para atraer y preservar a los nativos.
En los primeros meses de la fundación de la misión, varios centenares de selk´nam se fueron congregando en derredor de los dos ranchos de los misioneros, allí eran provistos de frazadas y galletas, que eran muy requeridas por los indígenas.
El número de nativos alcanzó al medio millar, “vimos descender desde las alturas del río una columna interminable de gente -relata José María Beauvoir- cubierta con pieles de guanaco; y seguida de una infinidad de perros (…) Los más grandes ayudaban a los más pequeños, y las mujeres, con los infantes, venían cargadas de estacas, pieles y tientos… para alzar sus tiendas (…) algunos con el rostro pintado de negro, rojo, todos cubiertos de barro y sucios hasta causar asco”
Al bajar el stock de alimentos, los religiosos decidieron “despedirlos temporariamente” a los nativos, según cuenta Beauvoir. El salesiano señaló que “desde esa fecha nunca más pudimos reunir tantos indígenas, que al parecer debían ser onas en casi su totalidad... Habían salido de nuestro lado por nuestro consejo, por la imperiosa razón dicha, pero prendados de nosotros y asegurados que de veras los queríamos y deseábamos con sinceridad hacerles el bien”.
Cuando llegó Fagnado sólo halló treinta nativos, a los que se sumaron otros 45, que llegaron cuatro días después.
Antes de marcharse, el líder de la congregación precisó un sitio para una nueva radicación de la misión, “a la vera de tres manantiales, distantes “del puerto más o menos una legua”. Y partió el 16 de agosto. Mientras el “Torino” dejaba el puerto, “vio alborozado” como unos doscientos nativos cruzaban el río “para incorporarse a la misión”, según informaron las crónicas salesianas.

Autor : Bernardo Veksler